sábado, 23 de junio de 2007

Volvemos a las andadas.


Así es. Volvemos a las ondas que un día nos consagraron y nos condenaron al máximo ostracismo. Volvemos a nuestro humilde y entrañable origen. Volvemos al sitio del que nunca debimos haber salido. Volvemos cargados de ilusión y de ganas. Volvemos pletóricos. Volvemos radiantes. Volvemos saturados de ideas. Volvemos con más energía que nunca. Volvemos para convertir en magia lo mísero. Volvemos para cambiar las tornas. Volvemos para romper el guión de lo políticamente correcto. Volvemos porque tenemos un sello, de mayor o menor calidad, que nos identifica y diferencia del resto. Volvemos para acabar con el caciquismo radiofónico. Volvemos para sentir el pánico escénico en nuestras entrañas. Volvemos para divertirnos cual gorrino retozando en su cochiquera. Volvemos para aprender de grandes y mediocres. Volvemos para marcar las directrices. Volvemos porque hemos de rendir homenaje a muchos que cayeron en el opaco olvido rutinario. Volvemos porque tenemos que agradecer de alguna forma tanto apoyo recibido. Volvemos porque no queremos ser sólo recuerdos. Volvemos porque no estábamos muertos, sólo letargados. Volvemos para venerar una leyenda, un mito, una Historia. Volvemos porque nos lo pide el cuerpo. Volvemos para jugar al límite de la legalidad. Volvemos para asumir riesgos. Volvemos para crear escuela. Volvemos porque estamos en deuda con la razón y el corazón. Volvemos porque tenemos mucho que decir, poco que callar. Volvemos porque tenemos algo bueno que ofrecer. Volvemos para fusilar los prejuicios. Volvemos para aniquilar al indiferente. Volvemos porque el proyecto nos engancha, nos fascina y nos ahoga. Volvemos para poner entre las cuerdas a más de uno. Volvemos para provocar escalofríos, sonrojos, sudores fríos, risas tontas, miradas huidizas, nervios. Volvemos porque somos drogadictos en busca de un éxtasis perdido. Volvemos con una legitimidad absoluta, eterna y transparente otorgada in sécula seculórum por los egregios dioses ilicitanos que nos miran desde arriba desafiantes, inquietos y orgullosos. Volvemos porque no tenemos nada que esconder y sí mucho que mostrar. Volvemos para poner el dedo en la llaga. Volvemos para acabar con los argumentos de quien se proponga hacernos creer lo inverosímil. Volvemos para alzar el vuelo cuando no queden fuerzas. Volvemos para amar cuando menos lo merezcan porque será cuando más lo necesiten. Volvemos para mantener y ganar un intenso pulso entre la objetividad y subjetividad. Volvemos con un criterio crítico intacto. Volvemos para admirar una peculiar idiosincrasia. Volvemos para saltar a la yugular rabiosos cuando se juegue con ochenta y cinco años de alegrías, penas, éxitos y fracasos. Volvemos para tratar la actualidad desde otra perspectiva. Volvemos porque nos une el mismo fervor y debilidad. Volvemos porque somos intrépidos, perturbados, diferentes, invencibles e insaciables. Volvemos para dar dinamismo y frescura a lo establecido. Volvemos para romper los esquemas. Volvemos porque todavía hay esquizofrénicos que confían en nosotros. Volvemos para sentir y hacer sentir emociones únicas. Volvemos para dejar de existir en el momento en el que empieza a sonar la inconfundible cabecera del programa. Volvemos para embriagarnos de euforia y decepción. Volvemos porque nos sale de los santísimos...

Es un verdadero placer volver a las andadas de la mano de quienes un día se tiraron a la piscina contigo con los ojos absolutamente vendados aún sabiendo que la hostia podía ser mortal. Quizás por eso, la unión es tan fuerte. Quizás por eso, la amistad no es efímera.

Gracias, Germán (“Gertxuki” para los amigos), Paqui y Miguel.

Muchísimas gracias también, desde aquí, a todos aquellos que hicieron posible aquellos maravillosos años y que, aún hoy, nos quieren, nos respetan y nos apoyan por encima de todas las cosas.

Me permito la licencia, además, de mentar especialmente al COMANDO POTUSOL, pues considero que son los verdaderos artífices de esta bendita locura. Sin ellos, tan típico como cierto, nada de ésto hubiese pasado. Son los auténticos subsidiarios civiles de nuestras glorias y desdichas. No me olvido, claro está, del incondicional apoyo de Javo, Franek, Jesús, Bea, Ismael, Anita, El Guardamarenco, Barceló, Tomás, V.Sánchez, Jero Tormo y de mi hermano "el tete Niñoles".


Eternamente agradecidos.
Força Elx!

Vuelve la magia. Vuelve el Força Elx.


“Nunca, jamás, se podrán traicionar unos colores. Si eres capaz de hacerlo, es que nunca los sentiste” (Gracias, Limorte).
"Però el gran misteri d´aquest poble;
l´extraordinari misteri d´aquest poble,
és que és un poble immensament ric alhora que
és un poble immensament pobre.
Pobre poble, el meu poble!"

Sixto Marco i Marco. In memoriam.

S.Niñoles.